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Nostra Ciència

Silvia De Santis

Carrera:

Silvia De Santis es física y doctora en Biofísica por la Universidad Sapienza de Roma. Tras especializarse en neuroimagen en Cardiff, desarrolló su propio proyecto con la prestigiosa beca Sir Henry Wellcome en la Universidad de Tel Aviv y la Universidad de Maastricht. Desde 2016 investiga en el Instituto de Neurociencias de Alicante (CSIC-UMH), donde en 2022 estableció el laboratorio de Biomarcadores de Imagen Traslacional gracias a la financiación CIDEGENT del Plan GenT de la Generalitat Valenciana. Directora del servicio de Resonancia Magnética del Instituto desde 2024 y presidenta para España y Portugal de la Sociedad Internacional de Resonancia Magnética en Biomedicina (ISMRM), es una referencia internacional en el desarrollo de técnicas de resonancia magnética avanzada para el estudio de la neuroinflamación y las enfermedades neurodegenerativas.

Lo que el escáner
todavía no sabe leer

Millones de personas entran cada año en un escáner de resonancia magnética. Se tumban, aguantan el ruido sordo de la máquina, esperan. Y al salir, el médico tiene imágenes. Imágenes precisas, detalladas, capaces de mostrar tumores, lesiones, hemorragias.

Pero hay algo que esas imágenes no ven. Algo que ocurre dentro del cerebro mucho antes de que aparezca cualquier lesión visible. Un proceso silencioso, cellular, que puede llevar años devastando tejido nervioso sin dejar rastro en ninguna pantalla.

Se llama neuroinflamación. Y Silvia De Santis lleva años trabajando para hacer visible lo invisible.

La física que escucha al cerebro

Silvia De Santis no estudió medicina. Estudió física. Y esa mirada —la del físico que busca señales en el ruido, que construye modelos matemáticos para describir lo que no se ve directamente— es exactamente la que necesitaba este problema.

La resonancia magnética convencional mide, en esencia, cómo se comportan las moléculas de agua en los tejidos. Pero el agua no se mueve igual en todas partes. En el cerebro, su difusión depende de la arquitectura microscópica del tejido: del diámetro de las fibras nerviosas, de la densidad de las células, de si esas células están en reposo o activadas. El laboratorio de De Santis se enfoca en el desarrollo, optimización y aplicación de herramientas de imagen por resonancia innovadoras, no invasivas y traslacionales, capaces de medir biomarcadores del estado inflamatorio y características de la microestructura cerebral como el nivel de mielinización, el diámetro y la densidad axonal.

Dicho en otras palabras: no se trata de ver el cerebro. Se trata de leerlo.

 

Ver la inflamación donde nadie la había visto

El alzheimer, el párkinson, la esclerosis múltiple tienen algo en común que durante décadas pasó desapercibido: antes de que aparezca el daño neuronal visible, el cerebro lleva tiempo inflamado. Dos tipos de células —la microglía y los astrocitos— se activan en respuesta a una amenaza y, si esa activación no se detiene, acaban contribuyendo a la destrucción del tejido que debían proteger.

El problema era que nadie había logrado ver esa activación desde fuera, en un paciente vivo, sin abrirle el cráneo y sin medios invasivos.

Una investigación conjunta de los laboratorios de Silvia De Santis y Santiago Canals en el Instituto de Neurociencias de Alicante ha permitido visualizar por primera vez y con gran detalle la inflamación cerebral utilizando resonancia magnética ponderada por difusión. Esta fotografía de la inflamación no puede obtenerse con una resonancia magnética convencional, sino que requiere secuencias de adquisición de datos y modelos matemáticos especiales.

El estudio, desarrollado en ratas, ha demostrado validez traslacional en humanos, y podría transformar la investigación básica y clínica permitiendo estudiar de manera no invasiva y longitudinal el papel de la inflamación cerebral en alzheimer, párkinson o esclerosis múltiple, proporcionando valiosos biomarcadores tempranos de estas enfermedades.

Ver algo por primera vez siempre cambia todo lo que viene después.

De Roma a Alicante, con escala en el mundo

La trayectoria de Silvia De Santis es la de alguien que ha ido siguiendo las preguntas allí donde la llevaban. De la física en Roma a la biofísica, de la biofísica a la neuroimagen en Cardiff, de Cardiff a Tel Aviv y Maastricht con una de las becas más competitivas del mundo en ciencias biomédicas —la Sir Henry Wellcome—, y de allí a Alicante, donde desde 2016 investiga en el Instituto de Neurociencias.

En 2022, con la financiación CIDEGENT del Plan GenT de la Generalitat Valenciana, estableció su propio laboratorio. Una apuesta por anclar en la Comunitat Valenciana una línea de investigación de proyección internacional, en colaboración activa con grupos de Harvard, Israel, Italia y Reino Unido. Porque las enfermedades neurodegenerativas no entienden de fronteras, y las herramientas para combatirlas tampoco pueden construirse en soledad.

Un mapa para llegar antes

Lo que persigue Silvia De Santis tiene una lógica poderosa: si la neuroinflamación precede al daño visible, y si ahora podemos detectarla con resonancia magnética, entonces tenemos la posibilidad de intervenir antes. De no esperar a que las neuronas mueran para actuar.

Es una promesa que todavía no se ha convertido en terapia, pero que ya ha cambiado el mapa de lo posible. Porque en medicina, saber dónde mirar es a menudo la mitad del camino.

Silvia De Santis está construyendo ese mapa. Desde Alicante, con física, con matemáticas y con una convicción que no ha cambiado desde sus años en Roma: que entender cómo se mueve el agua dentro del cerebro puede, algún día, ayudarnos a salvar lo que hay dentro de él.

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