María Jesús Sanz Ferrando es catedrática de Farmacología en la Universitat de València (UV) e investigadora en INCLIVA, donde coordina el Grupo de Investigación en Inflamación. Su trabajo se centra en los mecanismos inflamatorios y metabólicos implicados en la disfunción endotelial y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Su investigación integra biología molecular y enfoque clínico, con el objetivo de identificar biomarcadores y dianas terapéuticas que permitan mejorar la prevención y el diagnóstico precoz de estas patologías.
No todas las enfermedades comienzan con un síntoma evidente. Algunas se escriben despacio, casi en silencio, como si el cuerpo las fuese insinuando durante años sin levantar la voz. Un cansancio que no preocupa, una ligera presión que se deja para otro día, una normalidad que parece intacta… hasta que un día deja de serlo.
En muchas patologías cardiovasculares, ese cambio no ocurre de golpe. Se construye poco a poco, en procesos persistentes que actúan por debajo de lo visible. Y entre ellos hay uno tan común como decisivo: la inflamación.
La inflamación es, en esencia, un mecanismo de defensa. Una señal de alarma biológica que protege, repara y mantiene el equilibrio cuando algo amenaza al organismo. Pero cuando esa respuesta no se apaga, cuando permanece encendida más de la cuenta, puede transformarse en un desgaste continuo. Un fuego lento. Un factor silencioso que, con el tiempo, altera tejidos, debilita estructuras y abre camino a la enfermedad.
Comprender cómo esa inflamación persistente puede reescribir la salud cardiovascular es uno de los grandes retos de la biomedicina actual. Ya no basta con intervenir cuando el daño se vuelve evidente. La medicina del presente —y sobre todo la del futuro— necesita aprender a leer antes. A escuchar lo que el cuerpo está diciendo incluso cuando aún no duele.
En ese espacio de observación paciente y conocimiento acumulado se sitúa el trabajo de María Jesús Sanz Ferrando, investigadora de referencia en fisiopatología cardiovascular e inflamación y coordinadora del Grupo de Investigación en Inflamación de INCLIVA.
La trayectoria de María Jesús Sanz es el reflejo de una dedicación sostenida a la investigación biomédica. Catedrática de Farmacología en la Universitat de València (UV) y presidenta de la Federación de Sociedades Farmacológicas Europeas (EPHAR), María Jesús impulsa líneas científicas centradas en los mecanismos que conectan la inflamación, el metabolismo y las enfermedades cardiovasculares.
Su carrera investigadora se desarrolla desde principios de los años noventa, cuando la inflamación empezaba a consolidarse como una pieza clave para comprender la enfermedad cardiovascular más allá de los factores clásicos. Desde entonces, su trabajo se ha centrado en descifrar, con detalle molecular, cómo se deteriora el equilibrio vascular antes de que aparezca el signo clínico.
Esa constancia no es solo una forma de trabajar: es una manera de construir ciencia a largo plazo. Una ciencia que no busca respuestas rápidas, sino explicaciones profundas.
En condiciones normales, la inflamación es una respuesta protectora. El problema aparece cuando se activa de manera crónica. En ese contexto, el sistema inmunitario deja de ser un aliado puntual y pasa a influir de forma sostenida en tejidos y órganos clave.
La investigación de María Jesús se centra en entender cómo esa inflamación persistente afecta al endotelio vascular y favorece el desarrollo de patologías cardiovasculares. Su grupo estudia, en particular, el impacto de la inflamación sistémica asociada a enfermedades y condiciones frecuentes, como la hipercolesterolemia primaria, el síndrome metabólico, la enfermedad de hígado graso no alcohólico, la EPOC o la menopausia. Alteraciones que, más allá de sus manifestaciones clínicas, modifican el equilibrio interno del organismo y predisponen a un daño progresivo.
Estudiar estos procesos a nivel celular permite identificar rutas biológicas implicadas en la enfermedad y comprender cómo se inicia y progresa antes incluso de que aparezcan los síntomas. Es una forma de leer el cuerpo con antelación, de interpretar señales que no siempre llegan a la consulta médica, pero que ya están presentes en los tejidos.
Uno de los rasgos distintivos del trabajo de María Jesús Sanz es su capacidad para convertir el conocimiento científico en herramientas aplicables en la práctica clínica. Sus investigaciones buscan identificar biomarcadores y posibles dianas terapéuticas que ayuden a mejorar el diagnóstico precoz y el abordaje clínico de las enfermedades cardiovasculares.
Este enfoque facilita que el conocimiento generado pueda contribuir al desarrollo de nuevas estrategias preventivas y terapéuticas. En este sentido, su trabajo representa una forma de entender la investigación biomédica como un continuo, en el que cada avance científico tiene el potencial de mejorar la práctica clínica y, en última instancia, la vida de las personas.
La excelencia científica de María Jesús Sanz no se mide solo por sus resultados, sino también por su capacidad de sostener estándares, formar equipos y contribuir al avance colectivo del conocimiento.
Fue presidenta de la Sociedad Española de Farmacología y es presidenta de la Federación de Sociedades Farmacológicas Europeas (EPHAR) desde junio de 2024. Ha estado implicada en otras sociedades científicas internacionales, como la American Association of Immunologists o la European Atherosclerosis Society, y ha participado en la evaluación de proyectos de investigación, en comités científicos y en la edición de revistas especializadas, contribuyendo a definir estándares de calidad y rigor en el ámbito biomédico.
A esta dimensión se suman estancias prolongadas en centros internacionales, como el National Heart and Lung Institute, Imperial College de Londres o la Universidad de Calgary, fortaleciendo redes y conocimiento a través del intercambio científico.
Al mismo tiempo, su dedicación a la formación de nuevas generaciones ha sido constante, dirigiendo tesis doctorales y acompañando al futuro de la ciencia en sus primeras etapas profesionales. Esta dimensión docente y de liderazgo no es un complemento a su investigación, sino una extensión natural de su forma de entender la ciencia como un esfuerzo compartido que se construye a largo plazo.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Afrontarlas exige ir más allá del síntoma visible y comprender los procesos que las originan cuando aún son silenciosos.
La investigación de María Jesús Sanz recuerda que muchas de las claves para proteger la salud cardiovascular se esconden en mecanismos lentos que actúan sin ruido, pero con efectos acumulativos. Leer esos procesos, entenderlos y traducirlos en conocimiento aplicable es una forma de cuidar antes de que el daño sea irreversible.
Desde la observación minuciosa de la inflamación a nivel celular hasta el trabajo sostenido en redes científicas, su trayectoria conecta lo microscópico con lo colectivo. Un recorrido que refuerza la prevención, amplía el conocimiento compartido y abre camino hacia una medicina que no solo reacciona, sino que aprende a escuchar al cuerpo con paciencia.
Porque a veces, la verdadera innovación no llega como una respuesta rápida, sino como una mirada que sabe detenerse. Y entender a tiempo lo que ocurre dentro puede ser la forma más poderosa de cuidar lo que somos.