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Nostra Ciència

Alejandro Mira Obrador

Carrera:

Alejandro Mira Obrador es doctor en Biología por la Universidad de Oxford e investigador en la Fundación FISABIO, donde dirige el Laboratorio del Microbioma Oral.

Su trabajo se centra en el estudio del ecosistema bucal y su relación con la salud global, con aportaciones pioneras como el descubrimiento de la bacteria probiótica Streptococcus dentisani.

Ha desarrollado una trayectoria internacional en Suecia, Estados Unidos y Reino Unido, con más de 200 publicaciones científicas y varias patentes en diagnóstico y terapias innovadoras.

El explorador del universo invisible de la boca

En un bosque oscuro de un mundo desconocido, millones de criaturas conviven en una danza perpetua. No hay árboles, pero sí estructuras que se ramifican como los cauces de los ríos. No hay aves, pero sí organismos que flotan y se desplazan como enjambres fugaces. Cada rincón late con energía, cada gota de humedad sostiene a infinidad de especies. Un ecosistema vibrante que se desarrolla en un equilibrio delicado. Parece un paisaje alienígena, un planeta remoto al otro lado de la galaxia.

Pero no lo es. Ese bosque, ese mundo microscópico repleto de seres invisibles, está dentro de nosotros. Es la boca humana: un ecosistema vasto, complejo y decisivo para nuestra salud. Allí, en ese territorio húmedo y secreto, el doctor Alejandro Mira Obrador ha dedicado su carrera a descifrar los códigos ocultos de las bacterias, a comprender su lenguaje y a transformar su poder en una medicina más humana.

Un viaje de ida y vuelta

Mira nació en Alicante, se licenció en Biología en la Universidad de Alicante, se doctoró en Oxford y pasó casi una década investigando en Suecia y Estados Unidos, explorando la frontera entre biología, genómica y bioinformática. Los conocimientos adquiridos en estas investigaciones le permitieron volver a casa con la certeza de que su talento podía ayudar a florecer, en su tierra, una ciencia capaz de transformar el mundo.

Desde entonces dirige, en la Fundación FISABIO de Valencia, el Laboratorio del Microbioma Oral, un espacio convertido en referencia internacional. Su investigación parte de un concepto sencillo pero fascinante: la boca no es solo un lugar donde empiezan las palabras o los sabores; es un ecosistema. Y como cualquier ecosistema, puede enfermar o florecer según el equilibrio de las especies que lo habitan.

 

El guardián invisible

La batalla contra las enfermedades bucodentales parte de este ecosistema. Sus habitantes no buscan destruir o hacer daño a su huésped: simplemente viven en este ambiente alienígena, realizando sus labores de supervivencia como cualquier otro ser.

Con esta idea en mente, el Dr. Mira y su equipo descubrieron la primera bacteria amiga: Streptococcus dentisani, hallada en bocas sanas y convertida en la primera candidata probiótica contra la caries.

Lo que durante siglos ha sido visto como un enemigo —las bacterias— aquí se convierte en un gran aliado. Un guardián diminuto capaz de proteger nuestros dientes mejor que cualquier flúor o colutorio.

Este hallazgo revolucionario ha cambiado la manera en que la ciencia comprende la salud oral, y se ha convertido en la chispa de una transformación más amplia: pasar de la lucha ciega contra los microbios al diálogo inteligente con ellos.

Imagen de microscopía electrónica de la bacteria anticaries Streptococcus dentisani. Fotografía de Anny Camelo

El universo en una gota

Para Alejandro, una simple muestra de saliva es como un mapa del cuerpo humano. Entre sus moléculas se esconde información sobre el corazón, el colon, la piel, incluso el envejecimiento. Lo que sucede en la boca resuena en el resto del cuerpo. Su laboratorio ha demostrado vínculos entre el microbioma oral y enfermedades cardiovasculares, digestivas o degenerativas.

Por eso desarrolla un banco de saliva con potencial para revolucionar el diagnóstico médico: tests rápidos, no invasivos y accesibles que podrían detectar caries, periodontitis… pero también cáncer de colon, problemas de corazón o párkinson, con la misma sencillez con la que hoy tomamos la temperatura.

 

Inventando futuros

Alejandro Mira no es solo científico; también es inventor. Sus patentes van desde pruebas diagnósticas de caries y cáncer de colon hasta nanopartículas inteligentes capaces de liberar antibióticos allí donde se necesitan. Entre sus inventos destaca una boca artificial in vitro, un simulador del ecosistema oral donde se puede experimentar con compuestos y técnicas antes de aplicarlos a pacientes reales.

Y aunque sus investigaciones y patentes han recibido muchos premios importantes —Jaime Ferrán de Microbiología, Nacional FIPSE de Innovación en Salud, Biomedal, o el Fomento de la Salud Oral del Consejo General de Dentistas—, estos son apenas una estela de un recorrido que va más allá de galardones y reconocimientos. Lo esencial es que cada una de estas innovaciones es un paso adelante hacia una medicina más preventiva, menos invasiva y más precisa. Y todas nacen de la convicción de que para avanzar no basta con mirar al microscopio, sino que hay que imaginar futuros posibles.

 

Ciencia con poesía

En sus conferencias, Alejandro a menudo recurre a metáforas de la naturaleza. Habla de la boca como de un jardín que necesita equilibrio, o como de una ciudad en la que las especies bacterianas son ciudadanos que conviven, negocian y a veces entran en conflicto. Esa visión poética no es un adorno: es la forma en que conecta la complejidad microscópica con la experiencia humana.

Porque la ciencia que impulsa no se limita a curar; busca prevenir, comprender y convivir. Para Mira, nuestra salud oral es un bosque húmedo y secreto, donde el rocío son gotas de saliva y los senderos son filamentos invisibles por los que transitan millones de criaturas. Hay especies que protegen como guardianes silenciosos, otras que avanzan como colonizadores incansables; y solo cuando la comunidad entera se mantiene en armonía, el bosque florece y nos regala salud. Alterarlo es encender un incendio. Cuidarlo, en cambio, es aprender a caminar con respeto entre sus senderos ocultos.

El bosque revelado

Quizá en un futuro cercano, cuando un dentista recete bacterias amigas en lugar de antibióticos, o cuando un simple análisis de saliva nos cuente la historia secreta de nuestra salud, ya no veremos la boca como un rincón oscuro e incómodo, sino como un bosque revelado.

Ese mismo bosque que parecía hostil y alienígena se mostrará entonces como un aliado. Un ecosistema vibrante que, lejos de amenazarnos, sostiene nuestra vida en equilibrio. Y en ese descubrimiento quedará la huella del trabajo de Alejandro Mira: el explorador que iluminó un mundo oculto y nos enseñó a convivir con él.

Porque en ese bosque húmedo y secreto, donde cada gota alberga millones de criaturas, también se escribe el futuro de la medicina. Y gracias a la mirada de quienes se atreven a adentrarse en él, aprendemos que incluso en los mundos más microscópicos puede germinar la semilla de nuestro futuro.

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