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Nostra Ciència

Dídac Roman Monroig

Carrera:

Dídac Roman Monroig es licenciado y doctor en Historia (Prehistoria y Arqueología) por la Universitat de València. Ha investigado en las Universidades de Toulouse, Barcelona y Valencia, y ha sido investigador asociado en la Universidad de Flinders (Adelaide, Australia). Desde 2024 es profesor titular de Prehistoria en la Universitat Jaume I de Castelló, donde llegó como investigador de Excelencia CIDEGENT del Plan GenT de la Generalitat Valenciana. Especialista en sociedades cazadoras-recolectoras del Paleolítico y Mesolítico mediterráneo, ha dirigido excavaciones en 15 yacimientos prehistóricos y ha protagonizado algunos de los descubrimientos de arte rupestre levantino más relevantes de las últimas décadas en las comarcas de Castelló. Es representante del Sur de Europa en el World Archaeological Congress.

Las manos que pintaron
nuestro pasado

Algo las llevó hasta allí. Quizás la luz de la tarde. Quizás el saber que aquel abrigo de roca era un lugar especial, donde la piedra daba cobijo y la superficie invitaba a marcarla. Hace miles de años, alguien cogió un pigmento, levantó la mano y creó una imagen sobre la roca. Una figura humana. Un animal. Una señal.

No sabemos su nombre. No sabemos su lengua. Pero su mano está ahí, congelada en el tiempo, esperando que alguien la encuentre.

Dídac Roman es de las personas que las encuentran.

Herramientas de piedra que narran cambios de civilización

El trabajo principal que realiza se centra especialmente en las herramientas. Miles de pequeños objetos de piedra y hueso, extraídos con paciencia de yacimientos que a veces no parecen gran cosa desde fuera, pero que dentro esconden la secuencia completa de cómo vivían las últimas sociedades de cazadores-recolectores de Europa.

Su principal especialización es el estudio de la cultura material de estos grupos, especialmente la industria lítica y ósea —las herramientas de piedra y hueso—, con un interés especial en su evolución estilística y modos de fabricación. Analizando cómo cambian las formas de fabricar las herramientas a lo largo del tiempo, es posible reconstruir con precisión la secuencia de culturas que se sucedieron en este territorio: los últimos neandertales, los primeros humanos modernos, los cazadores del Paleolítico superior, los primeros agricultores del Neolítico.

Uno de sus avances más significativos ha sido contribuir a redefinir la transición entre el Pleistoceno y el Holoceno en el Mediterráneo ibérico, revisando la secuencia arqueológica del final del Paleolítico en la región y demostrando que el arte figurativo paleolítico persistió hasta los inicios del Holoceno, en contra de hipótesis anteriores. Sus investigaciones también han permitido recuperar datos fundamentales sobre la transición entre los últimos neandertales y los primeros humanos modernos. Estas investigaciones han demostrado que, lejos de constituir un territorio periférico, las tierras castellonenses ocuparon un lugar central en estos procesos históricos y culturales.

La memoria escrita en piedra

Pero la arqueología de Dídac Roman no se limita únicamente a la cultura material. El arte rupestre levantino de la Mediterránea ibérica es uno de los legados culturales más extraordinarios que tenemos. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, representa miles de años de vida humana en la prehistoria: cacerías, figuras animales, escenas de danza y guerra, humanos en movimiento. Imágenes creadas hace entre 8.000 y 4.000 años, durante el proceso de neolitización, que han sobrevivido en abrigos de roca de todo el mediterráneo peninsular.

En los últimos años, el grupo de investigación de Roman ha realizado algunos de los descubrimientos más espectaculares de arte rupestre levantino del área mediterránea, como los yacimientos de la Volta Espessa y La Ferranda en Vilafranca, en Els Ports.

Cada descubrimiento es una ventana nueva al pasado. Una voz que vuelve a hablar tras milenios de silencio.

Ciencia que conecta el presente con los orígenes

Hay una dimensión de la arqueología que va más allá de la ciencia. Cuando Dídac Roman excava un yacimiento en las comarcas de Castelló, no solo recupera datos para un artículo científico. Recupera la memoria de un territorio. Devuelve a los habitantes actuales de esas tierras la conciencia de que fueron habitadas, amadas y expresadas artísticamente por personas que las recorrieron miles de años antes.

Su compromiso con la divulgación se refleja en la creación de documentales y contenidos audiovisuales sobre la Prehistoria de Castelló, y en su presencia activa en redes sociales para acercar este patrimonio al gran público.

Porque el pasado no pertenece a unos pocos especialistas. Es de todos. Y la labor de quien lo excava, lo estudia y lo hace comprensible es, en el fondo, la de devolver a la sociedad una parte de sí misma que llevaba mucho tiempo perdida bajo la tierra.

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