Celia Pilar Martínez Jiménez es investigadora de excelencia del programa CIDEGENT en el Instituto Universitario de Biotecnología y Biomedicina (BIOTECMED) de la Universitat de València. Su trabajo se centra en el estudio del envejecimiento y la heterogeneidad celular hepática mediante genómica de célula única, con el objetivo de comprender el metabolismo de fármacos y mejorar la predicción de toxicidad en personas mayores.
El envejecimiento suele percibirse como una experiencia difusa, íntima, y muchas veces difícil de explicar. En algún momento, casi sin darnos cuenta, el cuerpo empieza a enviar señales que a veces pasan inadvertidas. Una recuperación más lenta, una pastilla que antes funcionaba y ahora no, un cansancio nuevo que no responde al descanso. No llega de golpe ni se manifiesta igual en todas las personas. Se instala poco a poco, alterando rutinas, respuestas y equilibrios que dábamos por sentados.
Durante mucho tiempo, esa vivencia humana del envejecimiento se interpretó como un proceso uniforme: el cuerpo se desgasta, las funciones se ralentizan, todo envejece a la vez. Sin embargo, bajo esa percepción cotidiana ocurre algo muy distinto. En el interior de los tejidos, el tiempo no actúa de manera homogénea. Las células no envejecen al unísono ni reaccionan igual ante los mismos estímulos. Algunas resisten, otras se adaptan y otras cambian de identidad sin que lleguemos a notarlo. Entender esa diversidad celular es hoy una de las claves para anticipar cómo envejecemos… y cómo nos medicamos.
En ese territorio microscópico, donde el tiempo deja huellas desiguales, trabaja Celia Pilar Martínez Jiménez, investigadora de excelencia del programa CIDEGENT en el Instituto Universitario de Biotecnología y Biomedicina (BIOTECMED) de la Universitat de València.
La trayectoria de Celia Martínez no se ha construido en línea recta, sino como un recorrido de exploración constante. Tras formarse en Valencia, su carrera la llevó a distintos centros internacionales de referencia. Trabajó en el sector privado en el que adquirió experiencia en planificación estratégica y gestión de proyectos, para regresar al ámbito científico con una visión más amplia, capaz de integrar ciencia básica, innovación y colaboración público-privada.
Su carrera continuó llevándola fuera de España, a instituciones de referencia en el Reino Unido como la Universidad de Cambridge, el Wellcome Trust Sanger Institute o el Cancer Research UK Cambridge Institute. Más tarde, estableció su propio grupo de investigación independiente en el Helmholtz Pioneer Campus de Múnich, centrado en comprender cómo la heterogeneidad celular condiciona la función de los tejidos durante el envejecimiento.
Hoy dirige un grupo diverso y altamente internacional, con actividad y colaboraciones entre la Universitat de València y Múnich, en el que la biología molecular convive con el análisis de datos y el desarrollo de nuevas metodologías. Su investigación no se limita a generar conocimiento, sino que también crea herramientas que permiten estudiar tejidos humanos conservados en biobancos y aplicar técnicas avanzadas de análisis espacial de forma más accesible y precisa.
Celia Martínez investiga el envejecimiento no como una suma de años, sino como un proceso celular complejo, marcado por la diversidad interna de los tejidosy el programa genético de cada célula. Su mirada se detiene especialmente en el hígado, un órgano silencioso y esencial, responsable de metabolizar fármacos, regular la energía y sostener buena parte del equilibrio interno del cuerpo.
Lo que ha aprendido en estos años es que el hígado envejece de forma fragmentada. Dentro de un mismo órgano conviven células con comportamientos muy distintos, especialmente a medida que pasan los años o aparecen enfermedades crónicas. Esa heterogeneidad celular explica por qué un mismo tratamiento puede ser eficaz en una persona y provocar efectos adversos en otra, o por qué la respuesta a un fármaco cambia con la edad.
Para descifrar estos cambios, Celia utiliza herramientas de genómica de célula única, capaces de observar cómo se comportan miles de células de forma individual. Gracias a este enfoque, su trabajo ha identificado subgrupos celulares que reaccionan de manera distinta a los fármacos y a la acumulación de lípidos, tanto en modelos experimentales como en muestras humanas.
Estos hallazgos ayudan a entender por qué el envejecimiento incrementa el riesgo de toxicidad farmacológica y por qué la polimedicación en personas mayores requiere una mirada mucho más precisa. No se trata solo de comprender el envejecimiento, sino de anticiparlo.
El impacto de este trabajo va más allá del laboratorio. Comprender cómo envejecen las células permite construir modelos más precisos de predicción, mejorar la seguridad de los tratamientos y reducir reacciones adversas en una población cada vez más envejecida.
En lugar de reaccionar cuando aparecen los problemas, la investigación de Celia apunta a cuidar antes de que duela: ajustar dosis, entender combinaciones de fármacos, reconocer señales tempranas de disfunción celular. Es una ciencia que escucha lo que ocurre debajo de los síntomas, allí donde el cuerpo aún no ha alzado la voz.
Junto a la investigación, la docencia y la mentoría ocupan un lugar central en su trayectoria. Desde las aulas universitarias hasta programas internacionales de acompañamiento a jóvenes investigadores, Celia entiende la ciencia como un proceso colectivo, donde compartir conocimiento fortalece el sistema entero.
Formar nuevas generaciones no es un añadido a su trabajo, sino parte del mismo impulso para construir una comunidad científica conectada, capaz de observar con más precisión, de formular mejores preguntas y de traducir la complejidad biológica en beneficios reales para la sociedad.
Envejecer es una experiencia humana inevitable y cuidadosamente programada y compleja, pero no tiene por qué ser un proceso incomprensible. Bajo la piel, en el interior de los órganos, las células narran historias que la ciencia empieza a descifrar con mayor detalle. Historias de adaptación, de desequilibrio y de cambio.
Desde la Comunitat Valenciana, la investigación de Celia Martínez Jiménez contribuye a escuchar esas historias con atención. A comprender cómo actúa el tiempo en lo más íntimo del cuerpo y a transformar ese conocimiento en una forma más justa y precisa de cuidar la salud.
Porque entender el envejecimiento no es solo sumar años a la vida.
Es aprender, célula a célula, a vivirlos mejor.