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Nostra Ciència

Carlos Doñate Buendía

Carrera:

Carlos Doñate Buendía es doctor en Física e investigador en la Universitat Jaume I de Castelló, dentro del programa Plan GenT de la Generalitat Valenciana.

Su trabajo se centra en la ablación láser en líquidos y el desarrollo de materiales inteligentes mediante impresión 3D.

Ha desarrollado una trayectoria internacional en universidades como Duisburg-Essen y Wuppertal (Alemania), y cuenta con más de 40 publicaciones, varias patentes y la dirección de proyectos competitivos y tesis doctorales.

El científico de la materia inteligente

En un callejón solitario, bajo una autopista elevada y lluviosa, la noche se rasga como una cortina eléctrica. La ciudad duerme, pero algo irrumpe. Una esfera de energía corta sobre el asfalto agrietado mientras el mobiliario urbano tiembla y un viento violento invade el lugar.
Un estruendo, un resplandor, y en medio de rayos de energía y tierra calcinada, aparece una figura. Parece un hombre, pero no lo es. Es una máquina perfecta, capaz de cambiar de forma y adaptarse a cualquier entorno con la facilidad del agua. Sobrevive al fuego, al frío, a los ataques y a las balas. El
T-1000 no es solo un cyborg: es una idea. Una aleación mimética capaz de sentir, de reaccionar, de transformarse y adaptarse para lograr un único objetivo: acabar con John Connor.

Para James Cameron, esa criatura de metal líquido que se reconstruye como gotas de mercurio parecía una fantasía imposible. Ciencia ficción en estado puro. Pero en el mundo real, lejos de los grandes estudios cinematográficos de Hollywood, hay científicos que trabajan para hacer realidad algo muy parecido. Lo que el cine soñó como una amenaza, hoy se investiga como una oportunidad: materiales que cambian de forma, que responden al entorno, que evolucionan con el momento. Esta vez, no para destruir a la humanidad, sino para construir un futuro mejor.

La realidad de la ficción

En ese territorio íntimo y preciso trabaja el Doctor Carlos Doñate Buendía, físico, investigador y arquitecto de materiales inteligentes.

En su laboratorio de la Universitat Jaume I de Castelló, todo parece rutinario: una mesa óptica, espejos, cables, vasos de vidrio llenos de líquidos. Pero en ese escenario discreto ocurre algo extraordinario: haces láser proyectan fotones a la velocidad de la luz hacia entornos líquidos para crear materiales completamente nuevos.

Nanopartículas diminutas, invisibles al ojo humano, cada una con propiedades únicas. Algunas responden al calor. Otras conducen electricidad. Algunas brillan como estrellas atrapadas en una gota. Todas llevan dentro la promesa de transformar el futuro y revolucionar la manera en la que interactuamos con los materiales.

 

La ciencia de la luz

Carlos Doñate comenzó su viaje científico en la Comunitat Valenciana. Primero en las aulas de la Universitat de València (UV) donde la física se aprende con ecuaciones y pizarras, después en el grupo GROC-UJI de la Universitat Jaume I de Castelló, donde comenzó a domar el láser como quien cincela el vacío. Ahí descubrió que la luz podía ser mucho más que un fenómeno a estudiar. Podía ser un instrumento de creación.

Su especialidad, la ablación láser en líquidos, parece un término hermético, pero en esencia es un acto poético: un pulso de luz tan breve y tan intenso que arranca fragmentos de un sólido y los convierte en partículas nuevas flotando en un líquido. Materia que renace. Átomos que encuentran una nueva forma.

Un viaje de ida y vuelta

Su trabajo con los láseres lo llevó hasta Alemania, a las universidades de Duisburg-Essen y Wuppertal. Allí dirigió equipos de investigación y trabajó en laboratorios donde la ciencia avanza con ritmo industrial, rápido y metódico. Fueron años de aprendizaje intenso, en los que sus nanopartículas encontraron nuevos escenarios, como polímeros innovadores, impresión 3D y materiales capaces de cruzar las fronteras entre física, química e ingeniería.

Pero la ciencia no siempre se mide en kilómetros recorridos. También se mide en raíces. Y en 2024, con el impulso del programa GenT de la Generalitat Valenciana, Carlos regresó a Castellón. No volvió solo como investigador, sino como líder de un proyecto propio: “Materiales inteligentes nanoaditivados producidos mediante fabricación aditiva.”
Un proyecto que busca reinventar la materia y revolucionar la ciencia internacional desde
nuestro pequeño rincón del Mediterráneo.

 

Una materia viva

¿Qué significa crear materiales inteligentes?
No son metales indestructibles ni aleaciones mágicas salidas de una película. Son materiales diseñados para reaccionar a su entorno. Materiales que cambian de color con la luz. Que se fortalecen con la presión. Que liberan moléculas al detectar bacteri
as. Materia que parece comportarse como un organismo vivo, aunque no lo sea.

En el laboratorio del Dr. Doñate, la ciencia extraordinaria adquiere la textura de lo cotidiano. Allí no se persiguen sueños abstractos: se desarrollan proyectos concretos, reales, capaces de mejorar nuestras vidas.

Impresoras 3D trabajan con materiales modificados con nanopartículas para crear implantes médicos más seguros, prótesis dentales que se defienden de las infecciones, sensores invisibles capaces de anticipar cambios en el cuerpo o en el ambiente, y materiales que disipan el calor como si respiraran.

Esto no es ciencia ficción. Es física, química y creatividad trabajando al unísono, avanzando hacia un futuro de medicina personalizada, de energía sostenible y de una industria con menos residuos y más soluciones.

La alquimia del futuro

Carlos Doñate se mueve en un terreno donde lo técnico y lo poético se tocan. Habla de ablación láser en líquidos y de polímeros funcionales, pero al escucharlo es fácil imaginarlo como un alquimista contemporáneo que, en lugar de hornos y crisoles, trabaja con haces de luz y nanoestructuras.

Su ciencia no imita lo que ya existe. Inventa lo que aún no ha sido. Materia que piensa. Materiales que sienten. Objetos que aprenden.

Quizá dentro de unos años, cuando un sensor médico detecte una enfermedad antes de que el cuerpo dé síntomas, cuando una prótesis dental se regenere sola, o cuando los dispositivos electrónicos disipen el calor con la fluidez de un organismo vivo, recordemos el inicio de estas investigaciones. Y veremos en ellas las semillas plantadas aquí, en Castellón, que germinaron bajo la luz del Mediterráneo para transformarse en los frutos del mañana.

Porque la verdadera revolución de la materia no empieza en fábricas lejanas ni en laboratorios de ciencia ficción. Empieza en lugares como este, donde alguien como Carlos Doñate Buendía convierte un haz láser en la chispa que dará forma al futuro.

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