José Capmany Francoy (Madrid, 1962) es catedrático de Fotónica en la Universitat Politècnica de València (UPV) desde 1996 y director del Photonics Research Labs-iTEAM. Ingeniero de Telecomunicación y doctor ingeniero Eléctrico por la Universidad Politécnica de Madrid, es también licenciado en Ciencias Físicas y doctor en Física Cuántica por la Universidad de Vigo. Pionero mundial en fotónica de microondas y fotónica integrada programable, es cofundador de VLC Photonics —adquirida por Hitachi— e iPronics Programmable Photonics. Ha recibido el Premio Rey Jaume I de Nuevas Tecnologías (2012), el Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo (2020), el Engineering Achievement Award del IEEE (2021), el Premio de Física, Innovación y Tecnología de la RSEF-Fundación BBVA (2022) y el premio Fronteras de la Ciencia 2025 del Congreso Internacional de Ciencia Básica. Figura entre las cien personas más relevantes del mundo en fotónica según ThePhotonics100.
Hace cuarenta años, la industria electrónica vivió una revolución silenciosa. Los circuitos dejaron de fabricarse uno a uno, diseñados para una función específica e inamovible, y empezaron a producirse en masa: flexibles, reprogramables, adaptables a cualquier tarea mediante software. Ese salto —del circuito rígido al chip universal— transformó el mundo de una manera que todavía no hemos terminado de asimilar.
José Capmany lleva décadas trabajando para que ese mismo salto ocurra con la luz. Y lo está consiguiendo desde Valencia.
Los grupos de investigación que lidera Capmany son considerados pioneros y líderes mundiales en fotónica de microondas y fotónica integrada programable, siendo él mismo el autor de las publicaciones de referencia en estas especialidades. Pero el salto decisivo llegó cuando propuso algo que nadie había intentado antes: construir un procesador fotónico universal, un chip capaz de manejar señales de luz para cualquier aplicación, del mismo modo que un chip electrónico puede ejecutar cualquier programa.
Capmany tuvo la visión de replicar en el mundo de la fotónica el papel que realizan los transistores en el de la electrónica. En lugar de dejar pasar o no la información, el sistema debía jugar con el haz de fotones. El resultado fue el primer procesador fotónico universal y programable del mundo, publicado en la revista Nature y reconocido en 2025 con el premio Fronteras de la Ciencia del Congreso Internacional de Ciencia Básica, en un trabajo realizado en colaboración con instituciones como el MIT, Stanford, la Universidad de Gante y el Politécnico de Milán.
Un chip diseñado en Valencia que comparte autoría con los mejores laboratorios del planeta.
La distancia entre un artículo científico y un producto en el mercado puede medirse en años y en fracasos. Capmany decidió no esperar. iPronics, fundada en 2019 como spin-off de la UPV, nació para llevar esa idea al mercado: pasar de fabricar chips fotónicos individuales y de propósito único a producirlos en masa, programables para cualquier fin mediante software, reduciendo costes y optimizando procesos.
En enero de 2025, la compañía recaudó 20 millones de euros para acelerar la comercialización de su motor de redes ópticas en centros de datos, y aparece por tercer año consecutivo en el listado de las cien compañías emergentes más destacadas de EE Times, la referencia mundial del sector de los semiconductores. El chip ya está integrado en un producto de iPronics que Vodafone está utilizando en fase de pruebas.
Del laboratorio a Nature, de Nature a la infraestructura de una de las mayores operadoras de telecomunicaciones del mundo. El ciclo completo de la ciencia aplicada, en menos de una década.
Pero el procesador fotónico programable es solo una de las grandes aportaciones de Capmany. La otra lleva décadas madurando y sus aplicaciones están ya en satélites, en antenas de telecomunicaciones y en sistemas de radar de nueva generación.
Sus trabajos son referencia en el campo de la fotónica de microondas, cuyas aplicaciones abarcan las comunicaciones móviles y espaciales y las comunicaciones de banda ancha, con trabajos publicados en revistas como Nature Photonics o Nature Communications. La fotónica de microondas utiliza la luz para procesar las señales de radiofrecuencia que transportan las llamadas telefónicas, las conexiones 5G o las comunicaciones entre satélites. Hacerlo con fotones en lugar de electrones significa más velocidad, mayor ancho de banda, menor peso y menor consumo. Redes más rápidas. Y también más sostenibles.
Cada vez que alguien hace una videollamada, reproduce un vídeo o entrena un modelo de inteligencia artificial en un servidor, esa información viaja a través de centros de datos que consumen cantidades ingentes de energía. El chip fotónico universal genera un 80% menos de calor al mover datos que los sistemas electrónicos equivalentes. Producir mejor, en este contexto, significa también consumir menos. La fotónica no es solo una tecnología más rápida. Es una tecnología más limpia.
José Capmany lo supo antes que casi nadie. Y desde Valencia está escribiendo, con luz, una parte del futuro que todos compartiremos.