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Nostra Ciència

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IBIONS

Universitat de València (UV)
Valencia

Dedica su actividad a mejorar la salud, la calidad de vida y el pronóstico de personas con cáncer a través de intervenciones nutricionales.

Cuando lo que comes
importa si tienes cáncer

El cáncer no es solo un problema de células que se dividen sin control. También está estrechamente relacionado con el metabolismo. Las células tumorales modifican la forma en la que obtienen y utilizan la energía para adaptarse, crecer y sobrevivir. Y en ese complejo escenario, lo que comemos también puede importar.

Durante mucho tiempo, cuando se ha hablado de nutrición y cáncer, buena parte de la atención se ha centrado en evitar la desnutrición y la pérdida de peso durante la enfermedad. Es un problema importante, especialmente en determinados pacientes y fases del tratamiento, pero no es el único.

Hoy, uno de los grandes retos nutricionales aparece incluso antes. Más de la mitad de la población española presenta sobrepeso u obesidad, dos condiciones asociadas con un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer y que también pueden influir en la respuesta al tratamiento y en la supervivencia. A ello se suma un patrón alimentario en el que los productos ultraprocesados ocupan una parte cada vez mayor de la dieta y cuyo consumo se ha relacionado con un mayor riesgo de diferentes tipos de tumores.

La pregunta, entonces, cambia. ¿Y si la nutrición no se utilizara únicamente para evitar que el paciente pierda peso, sino también como una herramienta terapéutica durante el tratamiento?

Ese es el cambio de paradigma que propone IBIONS.

La ciencia lleva décadas acumulando conocimiento sobre la relación entre alimentación, metabolismo y cáncer. Sin embargo, trasladar ese conocimiento a la práctica clínica continúa siendo un reto. Un paciente puede recibir un protocolo muy preciso de quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia y, al mismo tiempo, disponer únicamente de recomendaciones generales sobre qué comer.

Faltan protocolos nutricionales personalizados, seguimiento sistemático y herramientas capaces de convertir la evidencia científica disponible en intervenciones adaptadas a cada paciente y a cada tipo de tumor.

Esa distancia entre lo que la investigación va descubriendo y lo que finalmente llega al paciente es el punto de partida de IBIONS. Reconocida como spin-off de la Universitat de València en mayo de 2026, la empresa trabaja desde el Parc Científic de la UV para mejorar la salud, la calidad de vida y el pronóstico de las personas con cáncer mediante nutrición terapéutica basada en evidencia científica, telemedicina e inteligencia artificial.

Un laboratorio dedicado a la conexión entre cáncer y nutrición

La investigación que sustenta IBIONS se desarrolla en el Laboratorio de Autofagia y Onconutrición de la Universitat de València, dirigido por el Dr. Julio Madrigal Matute, cofundador y director científico de la empresa.

Su trabajo estudia cómo los procesos metabólicos relacionados con el cáncer responden a diferentes intervenciones nutricionales. El objetivo es generar la evidencia necesaria para desarrollar estrategias de alimentación que puedan adaptarse al tipo de tumor, al tratamiento y a las características de cada paciente.

La otra cofundadora es Sara Bañón Escandell, CEO y médica especialista en Medicina Interna y nutrición clínica. Su experiencia aporta la perspectiva asistencial necesaria para trasladar los resultados de la investigación a herramientas que puedan utilizarse con pacientes reales.

Esa combinación entre investigación básica y práctica clínica permite abordar una de las cuestiones fundamentales de IBIONS: cómo conseguir que el conocimiento generado en el laboratorio pueda convertirse en una intervención útil para el paciente.

Una de las herramientas desarrolladas para hacerlo posible es ONCONUT, tecnología licenciada por la Universitat de València a IBIONS y primer cuestionario de frecuencia de consumo de alimentos diseñado específicamente para personas con cáncer.

ONCONUT permite conocer los patrones dietéticos del paciente oncológico y realizar un seguimiento de su alimentación durante el tratamiento. De esta manera, la nutrición deja de depender únicamente de recomendaciones generales y puede empezar a convertirse en una intervención que se evalúa, se monitoriza y se adapta.

IBIONS360: del cuestionario a la intervención personalizada

El siguiente paso es IBIONS360, una plataforma digital que integra estas herramientas con inteligencia artificial para desarrollar protocolos nutricionales individualizados.

A través de la aplicación, el paciente puede realizar su evaluación nutricional utilizando también sistemas de reconocimiento de imagen. La plataforma analiza la información clínica y nutricional y ayuda a desarrollar recomendaciones adaptadas al tipo de cáncer, al tratamiento y a la situación de cada persona.

Pero hay un elemento fundamental: la tecnología no toma el control del proceso.

IBIONS trabaja con un modelo conocido como human-in-the-loop, en el que la inteligencia artificial y la automatización sirven de apoyo, pero el profesional sanitario continúa formando parte de la toma de decisiones y del seguimiento.

La tecnología permite automatizar tareas, ahorrar recursos y llegar a un mayor número de personas. Pero IBIONS no quiere que esa eficiencia implique perder el contacto humano con el paciente. En un momento tan complejo como un diagnóstico de cáncer, la relación con el profesional sigue siendo una parte esencial de la atención.

La telemedicina permite combinar ambas cosas. IBIONS360 facilita realizar buena parte del seguimiento a distancia e incorporar la intervención de profesionales cuando es necesaria. Así, una atención nutricional especializada que actualmente no está disponible de manera sistemática puede llegar a pacientes independientemente de dónde se encuentren.

La plataforma está concebida, además, para operar más allá de España. IBIONS trabaja en la incorporación de hospitales europeos a su red, algo que exige garantizar elevados estándares de protección y transferencia de datos clínicos entre países.

Para reforzar esa infraestructura, la empresa ha obtenido una subvención de 195.000 euros del programa Europa Digital de la Unión Europea, con la que trabaja junto a la empresa portuguesa de ciberseguridad CyberX para proteger los datos de los pacientes de cara a su expansión internacional.

Investigar para saber qué funciona

El desarrollo científico y tecnológico de IBIONS continúa también a través de dos proyectos financiados por IVACE+i.

El primero, ONCONUTRAI, estudia el impacto de la nutrición durante el tratamiento oncológico y su relación con procesos como la autofagia. El proyecto ha permitido además desarrollar una herramienta de inteligencia artificial orientada a personalizar y optimizar las intervenciones nutricionales, con el objetivo de mejorar el pronóstico y contribuir a prevenir posibles recidivas.

El segundo es LAURA, un proyecto de doctorado industrial desarrollado conjuntamente entre la empresa y el grupo de investigación de la Universitat de València. Su objetivo es investigar estrategias de personalización, gamificación y análisis predictivo que ayuden a mantener a largo plazo la adherencia nutricional de pacientes con cáncer de mama.

El nombre no es casual.

Laura es una amiga cercana de Sara Bañón que atravesó un proceso oncológico y experimentó de primera mano la falta de acompañamiento nutricional durante el tratamiento. Su experiencia fue uno de los detonantes que impulsaron la creación de IBIONS. El proyecto lleva su nombre como homenaje.

El tiempo que tarda el conocimiento en llegar

La relación entre metabolismo y cáncer no es precisamente nueva. Hace más de un siglo, Otto Warburg, que recibiría el Premio Nobel en 1931 por sus investigaciones sobre el metabolismo celular, observó que las células tumorales modificaban su metabolismo para adaptarse y sobrevivir.

Aquellos descubrimientos ayudaron a comprender mejor la biología del cáncer, pero existe una distancia importante entre identificar un mecanismo y saber qué intervención nutricional concreta puede beneficiar a un paciente.

Saber que una célula tumoral utiliza los nutrientes de determinada manera no significa que podamos concluir automáticamente qué debe o no debe comer una persona con cáncer. Para llegar hasta ahí hacen falta otro tipo de estudios capaces de demostrar qué intervenciones funcionan, para quién lo hacen y en qué circunstancias.

Y después queda todavía otra pregunta: ¿puede incorporar esas intervenciones el sistema sanitario?

Los estudios que han analizado el coste-beneficio de la nutrición terapéutica apuntan a que podría generar ahorro para los sistemas públicos de salud. Sin embargo, demostrarlo requiere investigaciones específicas, tiempo e inversión.

Ese es precisamente uno de los siguientes pasos que quiere abordar IBIONS. La empresa trabaja para comenzar, en colaboración con el Hospital Clínico de Valencia, un estudio que permita analizar no solo los efectos de la intervención nutricional sobre los pacientes, sino también su impacto económico sobre el sistema sanitario.

Porque para que una innovación llegue a formar parte de la atención habitual no basta con demostrar que funciona. También hay que estudiar cómo incorporarla de manera sostenible.

IBIONS trabaja precisamente en esa frontera: convertir el conocimiento acumulado sobre nutrición y cáncer en herramientas que puedan utilizarse con pacientes reales, medir sus resultados y generar nuevas evidencias que permitan mejorar esas intervenciones.

Eso es también lo que pueden hacer las spin-offs universitarias: acortar la distancia entre lo que descubre la ciencia y el momento en que ese conocimiento empieza a mejorar la vida de las personas.

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