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Nostra Ciència

RI MEDICAL

Instituto de Biomecánica (IBV)
Valencia

Ha desarrollado un producto que permite una mayor eficacia y precisión en la detección del cáncer de próstata

Detectando el cáncer
de próstata con precisión

El tacto rectal es la técnica estándar para el cribado del cáncer de próstata en atención primaria. Una prueba médica que se realiza anualmente a millones de hombres en todo el mundo y que tiene una desventaja difícil de resolver: la subjetividad del resultado. La exploración y diagnóstico recae en el profesional médico, que introduce el dedo en el recto del paciente y palpa la glándula para detectar posibles irregularidades en su consistencia. En caso de identificar o intuir anomalías, el paciente será derivado al especialista; de lo contrario, no será sometido a ninguna otra prueba adicional.

No notar anomalías, no es una medida objetiva, siendo este el principal inconveniente del tacto rectal manual, ya que entran en juego factores como la experiencia del profesional médico, su sensibilidad táctil, posición del paciente u otros factores que no son posibles de estandarizar.

Según estudios recientes, se estima que a través de este método, hasta un 18% de los casos de cáncer de próstata pueden pasar desapercibidos, siendo el único instrumento de detección el tacto rectal combinado con el análisis de PSA en sangre.

En este contexto, nacería la empresa RI MEDICAL y PROSTACTO.

Según el doctor César David Vera Donoso: «La idea original es básica — transformar en objetiva cualquier información médica subjetiva».

Cinco instituciones, un dispositivo

RI MEDICAL es una empresa participada por el Instituto de Biomecánica (IBV) y REDIT VENTURES, el vehículo de inversión especializado de la red de institutos tecnológicos valencianos REDIT, que materializó con esta operación su primera inversión. Asimismo, cuenta con la participación del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe (IIS La Fe), como resultado de más de dos décadas de colaboración entre investigadores clínicos del Hospital La Fe y el equipo de ingeniería biomédica del Instituto de Biomecánica (IBV). Por último, la iniciativa cuenta con el acompañamiento de la Universitat Politècnica de València y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

La arquitectura institucional de RI MEDICAL es en sí misma un modelo: un hospital que identifica el problema clínico, un centro de biomecánica que desarrolla la ingeniería del sensor, una universidad técnica que aporta la base científica, el organismo público de investigación y un vehículo inversor público que asume el riesgo de la fase semilla. Cada pieza cumple una función que las otras no pueden cubrir, teniendo como resultado un dispositivo que no habría podido nacer en ninguno de esos lugares por separado.

 

Qué hace PROSTACTO

PROSTACTO, es el producto de RI MEDICAL. Un dispositivo portátil que combina un sensor de rigidez y un ecógrafo médico para medir de forma objetiva, automática y reproducible la consistencia del tejido prostático durante la exploración.

Gracias a este dispositivo, el profesional médico realiza la exploración de forma similar al método estándar, pero en esta ocasión, obteniendo una lectura cuantificada de la rigidez en cada punto de la próstata, generando un mapa objetivo que puede compararse entre visitas, profesionales y centros médicos.

La principal diferencia con el tacto rectal convencional, es la misma que podemos obtener si comparamos la medición de la temperatura corporal con el dorso de la mano, o con la medición de un termómetro. El resultado pasa de ser una impresión subjetiva, a ser un dato.

El uso de PROSTACTO tiene consecuencias clínicas directas, ya que su mapa de rigidez objetivado permite detectar anomalías que podrían pasar desapercibidas con el tacto convencional, especialmente en manos menos experimentadas o en contextos de atención primaria con alta presión asistencial. Además, facilita un seguimiento más preciso en el tiempo y una derivación más eficiente al especialista: menos falsos negativos que retrasan diagnósticos y menos falsos positivos que generan procedimientos invasivos innecesarios.

El contexto regulatorio es además especialmente favorable. Desde diciembre de 2022, la Comisión Europea recomienda incluir el cáncer de próstata entre los programas oficiales de cribado en todos los estados miembro, lo que abre un mercado potencial enorme para herramientas de detección más precisas y accesibles.

Del hospital al mercado

La historia de PROSTACTO empieza en la consulta de urología del Hospital La Fe, donde el doctor Vera Donoso llevaba años observando las limitaciones del tacto rectal como instrumento de cribado. La necesidad clínica era evidente y la solución tecnológica existía en potencia en la experiencia del Instituto de Biomecánica en sensórica y biomecánica aplicada a la medicina. Solo faltaba el mecanismo para convertir esa combinación en una empresa.

IIS La Fe promovió la idea que finalmente se materializó en PROSTACTO cuya propiedad intelectual se protegió mediante patente. Para ello se contó con un proyecto de la Agencia Valenciana de Innovación IVACE+i a través de un proyecto de valorización que fue estimulo necesario para que el IBV realizara el desarrollo del dispositivo con las aportaciones en temas de imagen médica de la UPV y del CSIC. Posteriormente, en junio de 2025, RI MEDICAL obtuvo la patente europea de PROSTACTO, con vigencia hasta 2042, iniciando el proceso para extender la protección a otros mercados internacionales. Además, el dispositivo está actualmente en fase de pruebas clínicas para su certificación y futura comercialización.

Las proyecciones de RI MEDICAL apuntan a tres millones de euros en ventas en cinco años y diez empleos cualificados. Cifras modestas en términos absolutos, pero representan el tipo de crecimiento que una tecnología médica necesita para validarse, escalar y acabar llegando a las consultas de atención primaria donde puede tener mayor impacto.

La objetividad como forma de cuidar

Hay una idea que atraviesa toda la historia de RI MEDICAL y que va más allá de la urología: la convicción de que la medicina mejora cuando reduce su dependencia de la subjetividad. No porque el profesional médico sea poco fiable, sino porque la variabilidad entre observadores es una fuente de error sistemático que la tecnología puede eliminar.

Convertir el tacto rectal en un mapa de rigidez cuantificado no es un gesto de desconfianza hacia el profesional, es ofrecerle una herramienta mejor con la misma lógica que llevó del estetoscopio al electrocardiograma, o del análisis visual de imágenes a la radiología digital. En cada caso, la tecnología no sustituyó al médico: le dio información que antes no tenía.

Eso es lo que RI MEDICAL ha construido en Valencia, a partir de la experiencia clínica acumulada en el mayor hospital de la Comunitat y de la ingeniería biomédica de cinco instituciones valencianas que decidieron colaborar para llevar esa idea al mercado.

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