Desarrolla componentes químicos novedosos para eliminar uno de los venenos más usados en la medicina moderna.
El óxido de etileno es un gas incoloro, inflamable y cancerígeno que se usa para esterilizar aproximadamente la mitad de todos los dispositivos médicos del mundo: jeringas, catéteres, implantes, kits quirúrgicos. Cada año, miles de millones de productos sanitarios en todo el mundo pasan por este proceso. No hay alternativa comparable en eficacia para materiales sensibles al calor y la humedad. Y sin embargo, el óxido de etileno es una sustancia que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasifica como carcinógena para los humanos, mutagénica, explosiva, y cuya producción, transporte y almacenamiento representan riesgos ambientales y laborales significativos.
Que algo sea imprescindible y al mismo tiempo peligroso no es una contradicción tolerable para siempre. Es, más bien, una oportunidad para quien sea capaz de encontrar algo mejor. Eso es exactamente lo que lleva años intentando un grupo de investigadores españoles del que forma parte la Universitat Jaume I de Castelló. Y lo que desde 2023 intenta llevar al mercado su spin-off Molecular Sustainable Solutions.
La historia de Molecular Sustainable Solutions empieza en el Grupo de Química Supramolecular y Sostenible del Departamento de Química Inorgánica y Orgánica de la UJI, un equipo que lleva décadas trabajando en el desarrollo de procesos químicos más seguros y respetuosos con el entorno. Fundado por el profesor Santiago Luis Lafuente y actualmente coordinado por Eduardo García Verdugo, este grupo orientó parte de su investigación hacia un problema concreto: ¿es posible desarrollar agentes de desinfección y esterilización igual de eficaces que los actuales pero fabricados a partir de reactivos simples, baratos y no tóxicos?
La respuesta llegó en forma de una formulación de componentes químicos que nadie había desarrollado antes con esas características. El resultado fue tan prometedor que el equipo lo patentó y decidió dar el paso hacia la empresa. En 2023, Carlos Estévez, Eduardo García Verdugo, Santiago Luis y Víctor Sans Sangorrín constituyeron Molecular Sustainable Solutions en Espaitec, el Parque Científico y Tecnológico de la UJI, con Estévez como CEO.
Era la primera spin-off de la universidad pública de Castelló en dar ese paso concreto hacia la financiación privada.
El producto central de la empresa se llama Neodys. Su principio activo, generado a partir de reactivos comercialmente disponibles y no tóxicos, alcanza una eficacia microbicida hasta sesenta veces superior a la del mejor agente esterilizante existente en el mercado. Eso no es una mejora incremental: es un salto de orden de magnitud que abre aplicaciones donde los desinfectantes actuales, incluso los más potentes, simplemente no llegan.
Entre esas aplicaciones figura la lucha contra Candida auris, el llamado «hongo asesino». Se trata de un patógeno fúngico multirresistente que desde su identificación en 2009 se ha extendido por hospitales de todo el mundo y que los agentes antifúngicos convencionales son incapaces de eliminar en muchas cepas. La mortalidad en pacientes hospitalizados infectados por Candida auris puede superar el 60%. Neodys ha demostrado eficacia frente a él, lo que lo convierte en una herramienta de potencial relevancia clínica en el contexto creciente de resistencias antimicrobianas.
Pero el elemento que distingue verdaderamente a Neodys no es solo su potencia, sino su modo de producción. El agente activo se genera en el punto de uso y bajo demanda mediante un dispositivo generador automático, a partir de reactivos baratos y no corrosivos. No hay que producirlo en una fábrica, transportarlo en camiones especializados, ni almacenarlo bajo condiciones de seguridad estrictas. Se fabrica donde y cuando se necesita, en la cantidad necesaria, y sin generar residuos tóxicos ni peligrosos.
Para el sector sanitario, esto significa poder prescindir del óxido de etileno manteniendo —y superando— su eficacia. Para la industria alimentaria, farmacéutica y biotecnológica, significa procesos de desinfección más rápidos, más baratos y con una huella ambiental radicalmente menor.
En septiembre de 2025, Molecular Sustainable Solutions anunció una inversión de 300.000 euros por parte de BeAble Capital, el fondo de Science Equity especializado en tecnologías científicas disruptivas que también ha invertido en Calpech, la spin-off de la Universidad de Alicante dedicada a nanopartículas de hierro. Con este hito, Molecular Sustainable Solutions se convirtió en la primera spin-off de la Universitat Jaume I en obtener financiación de un fondo de capital riesgo: un dato que dice tanto sobre la empresa como sobre el ecosistema de transferencia tecnológica que la universidad está construyendo.
La inversión permitirá acelerar la maduración tecnológica de Neodys y avanzar hacia su salida al mercado, un proceso que en el sector sanitario requiere validaciones regulatorias exigentes pero que la empresa afronta con una tecnología ya probada y patentada.
Hay un patrón que se repite en las mejores spin-offs universitarias de los últimos años: la sostenibilidad no es un atributo añadido al producto para hacerlo más comercializable, sino una consecuencia directa de cómo funciona la tecnología. En el caso de Molecular Sustainable Solutions, la ausencia de residuos tóxicos, la reducción del consumo de agua y energía, y la eliminación de la cadena logística de sustancias peligrosas no son compromisos medioambientales voluntarios: son propiedades intrínsecas del proceso que desarrollaron en el laboratorio.
Eso es precisamente lo que distingue a la química sostenible como campo científico de la química convencional: no se trata de gestionar mejor los residuos o de añadir filtros al final del proceso productivo, sino de diseñar desde el principio procesos que no generen los problemas que luego hay que resolver. El Grupo de Química Supramolecular y Sostenible de la UJI lleva décadas trabajando con esa filosofía. Molecular Sustainable Solutions es su traducción más directa al mercado.
Queda trabajo por delante: las validaciones regulatorias en el sector sanitario son largas y costosas, pero el plan estratégico de Molecular ambiciona la sustitución del óxido de etileno en las cadenas industriales globales en menos de una década. El problema que Molecular Sustainable Solutions intenta resolver es real, documentado y urgente. Y la solución que propone, surgida de años de investigación en un laboratorio de Castelló, tiene algo que pocas tecnologías pueden decir: que es al mismo tiempo más eficaz, más segura y más limpia que lo que pretende sustituir.