Lleva la física nuclear al quirófano con un dispositivo que guía biopsias de cáncer en tiempo real.
Hay una pregunta que los oncólogos llevan décadas haciéndose antes de cada biopsia: ¿estamos pinchando en el sitio correcto? Los tumores sólidos no son masas uniformes. Tienen zonas más y menos activas, regiones de mayor agresividad, áreas que concentran las células con mayor capacidad de diseminación. Para un tratamiento eficaz, la muestra que se toma durante la biopsia debería proceder exactamente de esas zonas. El problema es que, hasta ahora, el médico que introduce la aguja no puede verlas en tiempo real.
Eso es lo que HYBRIMS quiere cambiar. Fundada en octubre de 2023 como spin-off del Instituto de Física Corpuscular (IFIC), el centro mixto del CSIC y la Universitat de València, esta empresa lleva al quirófano una tecnología que combina en un único dispositivo dos tipos de imagen clínica que hasta ahora solo estaban disponibles por separado: la imagen de ultrasonido, que muestra la morfología del tumor, y la imagen gamma, que revela su actividad metabólica. El resultado es una imagen híbrida, en tiempo real, que permite guiar la aguja de biopsia hacia las zonas más activas y agresivas del tumor.
La historia de HYBRIMS empieza en un lugar inesperado: la física nuclear. El Grupo de Espectroscopía Gamma y Neutrones del IFIC lleva décadas desarrollando detectores e instrumentación avanzada de radiación para experimentos de física nuclear , el tipo de instrumentación que se usa en aceleradores de partículas como el CERN, para estudiar los núcleos atómicos: cómo están compuestos, las fuerzas que los mantienen unidos y los procesos de transformación como la desintegración, la fisión y la fusión.
En algún momento, el equipo liderado por Luis Caballero se preguntó si esa tecnología de detección podía tener aplicaciones fuera del laboratorio de física. La imagen gamma médica —usada en técnicas de medicina nuclear como la gammagrafía o el PET— utiliza exactamente los mismos principios físicos. La diferencia es que los detectores médicos convencionales son aparatos grandes, costosos y estacionarios que generan imágenes en un momento diferente al de la intervención clínica. El reto era hacer algo compacto, ligero y capaz de funcionar en tiempo real durante una biopsia.
El resultado fue el dispositivo que hoy es el núcleo tecnológico de HYBRIMS: un detector de rayos gamma de tipo Compton —ligero e innovador, sin necesidad de colimación mecánica— que se integra con un ecógrafo convencional para producir en tiempo real una imagen que combina información metabólica y morfológica del tumor. La patente es propiedad conjunta del CSIC y la UV, que la han licenciado a la empresa para su comercialización.
Para entender el impacto clínico de la tecnología de HYBRIMS, conviene conocer cómo funciona hoy el proceso de biopsia en oncología. Cuando un paciente va a someterse a una biopsia guiada por imagen, el médico dispone normalmente de dos tipos de información que ha obtenido en momentos distintos: la imagen morfológica del tumor —obtenida por ecografía, TAC o resonancia— y la imagen metabólica —obtenida por PET o gammagrafía, que usa radiotrazadores inyectados al paciente para señalar las zonas más activas. Estas dos imágenes se obtienen en sesiones separadas, se fusionan después de manera aproximada, y el médico toma decisiones durante la biopsia basándose en esa fusión imperfecta y estática.
El dispositivo de HYBRIMS lo hace de otra manera: combina ambas imágenes en tiempo real, durante la propia intervención, en un sistema portátil que puede adaptarse a los ecógrafos que ya existen en los hospitales. El médico ve simultáneamente dónde está la aguja y cuál es la zona metabólicamente más activa del tumor. Puede corregir la trayectoria sobre la marcha. Puede asegurarse de que la muestra recogida es realmente la más representativa.
Las consecuencias clínicas son directas: menos falsos positivos y negativos, menos biopsias repetidas por muestras insuficientes, diagnósticos más precisos, tratamientos mejor personalizados. Y también consecuencias económicas: cada biopsia repetida, cada diagnóstico erróneo, cada ciclo de tratamiento iniciado sobre una caracterización incorrecta del tumor tiene un coste para el sistema sanitario que una mejor biopsia inicial puede evitar.
La tecnología también tiene aplicaciones en el ganglio centinela, una técnica quirúrgica clave en el tratamiento del cáncer de mama y otros tumores en la que el sistema de imagen gamma de HYBRIMS permite identificar el ganglio correcto para su extracción y análisis patológico.
HYBRIMS representa un caso especialmente ilustrativo de algo que ocurre con más frecuencia de lo que se suele reconocer: el conocimiento generado en la investigación básica más alejada de cualquier aplicación práctica acaba encontrando usos clínicos de primera relevancia. Los detectores de radiación del IFIC no se desarrollaron pensando en el cáncer. Se desarrollaron para entender la estructura fundamental de los núcleos atómicos. Pero la física es la misma, y la capacidad de detectar y medir radiación gamma con alta precisión tiene valor tanto en un acelerador de partículas como en un quirófano oncológico.
Constituida en octubre de 2023 con la participación en el capital de las propias instituciones públicas —CSIC y UV—, HYBRIMS es todavía una empresa joven que trabaja en la maduración tecnológica y la validación clínica de su dispositivo. Recibió el segundo premio en el concurso interuniversitario 5UCV Startup en octubre de 2024. El camino hasta la comercialización en el mercado de dispositivos médicos es largo y exigente desde el punto de vista regulatorio, pero la tecnología que lo sostiene lleva años desarrollándose en el laboratorio y cuenta con patente propia de dos de las instituciones científicas más relevantes del país. Para facilitar este proceso cuenta con el apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) por medio del programa IMPACTO 2025.
La imagen con la que Luis Caballero, promotor principal de la empresa, describe el proyecto lo resume bien: «Mediante este avance en la imagen biomédica damos un paso adelante hacia la medicina de precisión, ya que el sistema permite un tratamiento oncológico preciso y personalizado». Un físico nuclear que habla de pacientes de cáncer. Ese es, en el fondo, el recorrido más largo y más valioso que puede hacer el conocimiento científico.