Diseña y fabrica satélites desde Elche para la Agencia Espacial Europea, incluyendo misiones de defensa planetaria.
El 13 de abril de 2029, el asteroide Apophis pasará a 31.600 kilómetros de la superficie de la Tierra, una distancia menor que la órbita geoestacionaría utilizada por muchos satélites de telecomunicaciones. Será el acercamiento más próximo a nuestro planeta de un objeto de ese tamaño —375 metros de diámetro y unos veinte millones de toneladas— registrado en la historia de la astronomía moderna. La comunidad científica lleva años preparándose para ese momento. Y entre las pocas empresas del mundo que tendrán instrumentación en el espacio para aprovecharlo hay una que fabrica sus satélites en el Parque Científco de la Universidad Miguel Hernández industrial de Elche.
Se llama EMXYS, tiene veintiún empleados, y cuenta con veinte años a sus espaldas construyendo la industria aeroespacial valenciana desde el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández.
EMXYS nació en 2005 de una apuesta poco convencional. José Antonio Carrasco y Francisco García de Quirós, profesores del Departamento de Ciencia de Materiales, Óptica y Tecnología Electrónica de la UMH, decidieron que el conocimiento que desarrollaban en el laboratorio podía tener una aplicación industrial real en el sector espacial. Así fundaron una spin-off orientada al diseño, desarrollo y fabricación de sistemas electrónicos para aplicaciones aeroespaciales: instrumentación científica, sistemas de control de satélites y electrónica de precisión para entornos de alta exigencia.
Era una apuesta con mucho riesgo y escaso precedente en España. El sector espacial europeo estaba dominado por grandes contratistas industriales —Airbus, Thales, OHB— y las pequeñas empresas tecnológicas apenas tenían hueco. Pero el modelo del New Space, la nueva industria espacial basada en satélites pequeños, componentes comerciales y ciclos de desarrollo rápidos, estaba empezando a cambiar las reglas del juego. EMXYS lo vio antes que la mayoría.
En dos décadas, EMXYS ha ejecutado más de 30 proyectos aeroespaciales para agencias espaciales y contratistas industriales de primer nivel. Ha enviado sistemas electrónicos al espacio en cinco misiones. Y ha acumulado las certificaciones de calidad aeroespacial más exigentes del sector —AS-9100 e ISO-9001— que la igualan a proveedores industriales de primer nivel.
El salto cualitativo llegó con la misión HERA de la Agencia Espacial Europea, lanzada el 7 de octubre de 2024 desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. HERA es la primera misión europea de defensa planetaria: su objetivo es estudiar el asteroide Dimorphos, que en 2022 fue impactado deliberadamente por la sonda DART de la NASA como prueba de un sistema de desvío de asteroides. EMXYS contribuyó a esta misión con el instrumento GRASS, un gravímetro de alta sensibilidad embarcado en el CubeSat Juventas —uno de los dos nanosatélites que viajan a bordo de HERA—, diseñado para medir el campo gravitatorio de Dimorphos. Es el primer gravímetro destinado a operar sobre un cuerpo extraterrestre desde la era de la exploración lunar que, con el programa Apollo, terminó a principios de los años setenta.
Para una pequeña empresa con sede en Elche, tener instrumentación en el espacio profundo, a más de cien millones de kilómetros de la Tierra, en una misión de la ESA no es un dato menor. Es la demostración de que la investigación universitaria, correctamente transferida y sostenida durante años, puede competir en los mercados más exigentes del mundo.
Si la misión HERA consolidó a EMXYS en el mapa europeo del sector espacial, lo que viene a continuación la sitúa en una posición sin precedentes para una empresa española de su tamaño. En mayo de 2025, la ESA anunció la selección de EMXYS para liderar el desarrollo del segundo CubeSat de la misión RAMSES, el siguiente gran proyecto del programa de Defensa Planetaria europeo.
RAMSES tiene un objetivo extraordinario: acompañar al asteroide Apophis durante su histórico sobrevuelo cercano a la Tierra en abril de 2029. El nanosatélite que EMXYS fabricará íntegramente en sus instalaciones de Elche será liberado por la nave principal a pocos kilómetros de Apophis. Su misión: estudiar la forma y las propiedades geológicas del asteroide tras aterrizar en su superficie unas horas antes del máximo acercamiento del asteroide a nuestro planeta. Sería el primer aterrizaje de un CubeSat europeo en un cuerpo considerado potencialmente peligroso. Las fases A y B del proyecto se han adjudicado a EMXYS por 2 millones de Euros dentro del programa de Defensa Planetaria de la Agencia Espacial Europea.
El CEO de EMXYS, José Antonio Carrasco, lo describió con precisión al conocer la noticia: «Participar en un proyecto que observará uno de los encuentros más próximos de un asteroide potencialmente peligroso y caracterizarlo geológicamente tras aterrizar en él es un reto científico y tecnológico de primer nivel».
Las misiones de defensa planetaria son la punta de lanza más visible de EMXYS, pero no agotan su actividad. La empresa trabaja en paralelo en dos líneas tecnológicas propias con aplicaciones terrestres directas.
ODALISS es una plataforma de nanosatélite con un sistema de comunicaciones ópticas basado en láser infrarrojo para el enlace entre satélites en órbita baja y la Tierra. En un mercado donde el volumen de datos que generan los satélites pequeños supera con creces la capacidad de las comunicaciones por radiofrecuencia convencionales, la comunicación óptica es la siguiente frontera. EMXYS cerró una ronda de dos millones de euros para este proyecto, con la participación de Mundi Ventures y el CDTI a través de su programa Innvierte.
Politech.1 un satélite científico y demostrador de tecnología liderado por la Universidad Politécnica de Valencia, basado en la plataforma ODALISS, que tiene reservado su lanzamiento en el cuarto trimestre de 2027 y que será el primer satélite producido, y operado, íntegramente desde la Comunidad Valenciana.
EdgeAISat va un paso más allá: una plataforma de 50kg lleva inteligencia artificial directamente al satélite, para que el procesado de imágenes y datos ocurra en órbita en lugar de en tierra. La aplicación prevista es la observación de ecosistemas terrestres en tiempo real, con usos potenciales en agricultura de precisión, seguimiento de incendios forestales o monitorización medioambiental. Este proyecto, financiado por la Agència Valenciana de la Innovació, se desarrolla en colaboración con la propia UMH y la Universitat Politècnica de València.
La historia de EMXYS es también la historia de lo que puede ocurrir cuando una universidad decide apostar de verdad por sus investigadores emprendedores, y cuando esos investigadores tienen la constancia de construir durante veinte años sin perder el vínculo con la institución que los formó.
José A. Carrasco sigue siendo profesor de la UMH; Francisco García de Quirós también. La empresa sigue en el Parque Científico de la universidad. Y desde ese campus ilicitano, con veintiuna personas, la mayoría egresados de la UMH, y una trayectoria de dos décadas, EMXYS ha llegado a ser el proveedor de la ESA para una de las misiones más singulares de la historia reciente de la exploración espacial.
La UMH, por cierto, ocupa el primer puesto entre las universidades públicas españolas en creación de spin-offs por profesor, según el ranking de la Fundación CYD. EMXYS es quizás el ejemplo más elocuente de por qué.