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Superordenador Tirant-UV

Área científica:

Tecnología | matemáticas, informática

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Universitat de València (UV)

Burjassot, Valencia

La inteligencia digital
de Valencia

¿Te imaginas un cerebro capaz de calcular la expansión del universo, de anticipar el curso de una tormenta o de descifrar el movimiento de millones de moléculas al mismo tiempo? Una inteligencia tan vasta que es imposible abarcarla con la mente humana. Una conciencia hecha de impulsos eléctricos que nunca duerme, que no olvida y que procesa en segundos lo que a nosotros nos llevaría toda una vida.

Es un territorio abstracto, donde la lógica se encuentra con la imaginación y el procesamiento digital se pone al servicio de la ciencia y la ingeniería. Lo llamamos supercomputación, pero podría llamarse también deseo de comprender. Cada destello de corriente y cada conexión entre procesadores nos acerca un poco más a entender los sistemas que rigen el universo en el que vivimos.

Y aunque pueda sonar a metáfora, ese pensamiento existe y tiene un lugar físico. En el campus de Burjassot-Paterna de la Universitat de València (UV), dentro de una sala donde la temperatura y el aire se mantienen constantes y las luces parpadean con ritmo propio, acompañadas de un ruido ensordecedor, late un cerebro hecho de silicio y metal capaz de revolucionar la ciencia valenciana. Ese cerebro se llama Tirant-UV: donde se encuentra el superordenador Tirant4 de la Universitat de València y uno de los nodos de la Red Española de Supercomputación (RES), capaz de descifrar desde las estructuras moleculares de nuevos materiales hasta los misterios más profundos del universo.

El cerebro que late en Burjassot

A primera vista, Tirant-UV podría parecer un simple conjunto de racks, cables y luces intermitentes. Pero en su interior se entrelazan más de 16.000 núcleos de cómputo, distribuidos entre los sistemas Tirant4 y LluisVives2, con una capacidad de cálculo superior al petaflop y varios petabytes de almacenamiento.

Su pulso lo marcan las ventilaciones precisas, el zumbido constante de los procesadores y el flujo de energía que recorre la sala como una corriente controlada. Es un entorno limpio y ordenado, donde el ruido del mundo se convierte en cálculo, y el cálculo, en descubrimiento.

El superordenador recibe tareas que viajan desde toda España y Europa a través de una red de alta velocidad de 100 gigabits por segundo, proporcionada por RedIRIS. En cuestión de segundos, miles de procesos se activan, resolviendo ecuaciones que describen desde la formación de las estrellas hasta la difusión de iones en materiales experimentales. Lo que parece abstracto, aquí se hace tangible: cada latido de la máquina multiplica la capacidad de pensar de toda una comunidad científica.

 

Ciencia a velocidad de pensamiento

Tirant-UV no pertenece a un único grupo de investigación, sino que es patrimonio de todos.

Desde 2007, ha servido a centenares de proyectos en campos tan distintos como la astrofísica, la biomedicina, la ingeniería, la química computacional o la ciencia de materiales. Entre ellos, estudios sobre los efectos de la radioterapia FLASH, la nucleación de hidratos en el ámbito energético, la dinámica de nuestra galaxia o el análisis de ADN para diseñar nuevos fármacos.

Cada simulación que se ejecuta en Tirant-UV es un experimento virtual. Los científicos no observan directamente la materia: observan su comportamiento traducido en millones de líneas de código. Un modelo de proteína puede tardar días en calcularse; una corriente oceánica, semanas; y un estudio genómico que antes llevaría meses ahora puede resolverse en cuestión de horas.

La diferencia no está solo en la potencia, sino en la escala: Tirant-UV permite a los investigadores ensayar el futuro antes de que ocurra, abrir caminos imposibles sin supercomputación y transformar hipótesis en conocimiento verificable.

El poder de una red compartida

Como parte de la Red Española de Supercomputación, Tirant-UV forma parte de un ecosistema que conecta la capacidad científica de todo el país. Desde el MareNostrum de Barcelona hasta los nodos de Galicia, Madrid o Andalucía, esta red pública democratiza el acceso a la supercomputación, a través de un acceso competitivo a investigaciones que solo son posibles con el uso de este tipo de máquinas.

El nodo valenciano no solo contribuye con su potencia: también con su experiencia. Su director, José Manuel Claver Iborra, especialista en computación de altas prestaciones, es miembro del Consejo de la RES y forma parte del Core Panel que asigna los proyectos de cálculo en toda España.

Gracias a esta colaboración, Tirant-UV ha participado en iniciativas punteras como Quantum Spain, que impulsa la creación de un ecosistema de computación cuántica nacional; AI Fabric, que apoya a pymes y startups en el desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial; y Somos Investigadoras, un programa que fomenta las vocaciones científicas en niñas y jóvenes.

Así, este superordenador no es un ente aislado, sino parte de un tejido de conocimiento compartido, donde cada nodo multiplica el valor del conjunto.

 

Personas que piensan con la máquina

Aunque Tirant-UV está hecho de metal y silicio, su inteligencia proviene de las personas que lo rodean. Ingenieros, técnicos e investigadores mantienen y optimizan sus sistemas, ajustan parámetros, resuelven fallos y traducen necesidades científicas en procesos computacionales.

En su trabajo diario no hay épica, pero sí una precisión casi artesanal. Cada cálculo exitoso, cada simulación concluida, es fruto de decisiones humanas que combinan la lógica con la intuición.

El equipo del nodo valenciano entiende que la potencia sin comprensión es ruido. Por eso, junto a la investigación, Tirant-UV también se dedica a formar. Se utiliza en talleres públicos, programas educativos y actividades de divulgación que enseñan a las nuevas generaciones cómo son los superordenadores y el lenguaje de la computación de alto rendimiento.

En cada curso o demostración, los estudiantes descubren algo más que una máquina: una nueva forma de pensar el mundo y de participar en una ciencia que ya se construye a velocidad de superordenador.

El futuro que ya se calcula

Desde Valencia, Tirant-UV se alza como prueba de que la ciencia no necesita ser visible para ser esencial. Su trabajo ocurre lejos de los focos, pero lo que allí se calcula cambia nuestra manera de vivir.

Sus simulaciones ayudan a diseñar tratamientos médicos más seguros, materiales más sostenibles y modelos climáticos más precisos. En un tiempo dominado por la incertidumbre, los superordenadores convierten la complejidad en comprensión.

Y hay algo profundamente valenciano en esa tarea: una mezcla de ingenio, perseverancia y visión compartida que conecta la tradición universitaria con la tecnología del siglo XXI.

Tirant-UV demuestra que el conocimiento no tiene fronteras, pero sí raíces. Que un cálculo puede empezar en Burjassot y terminar en una publicación internacional. Y que, al final, incluso la máquina más poderosa no es más que una prolongación de nuestra curiosidad humana.

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