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Nostra Ciència

Proyecto EVER

Proyecto:

El proyecto EVER (Extreme eVEnts Affecting the Valencian Region) estudia el impacto creciente de fenómenos climáticos extremos en la Comunitat Valenciana mediante monitorización ambiental, análisis de datos y modelos predictivos. Integra sensores, teledetección e inteligencia artificial para anticipar riesgos como inundaciones, incendios, sequías y contaminación atmosférica, fortaleciendo la resiliencia territorial y la toma de decisiones frente al cambio climático.

Investigadores:

Amalia Muñoz Cintas
Alberto Vilagrosa

Campo:

Ciencias naturales | medioambiente, clima y atmósfera

ODS 15 : Vida de ecosistemas terrestres

MAP Valencia TEAL

Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM)

Valencia, Valencia

Cuando el aire cambia

En la Comunitat Valenciana, las estaciones ya no son lo que eran. Cada mes nos enfrentamos a climatologías extremas que pueden cambiar de un día para otro, transformando la vida de miles de personas. En esta nueva realidad climática, el riesgo ya no es excepcional: es cotidiano. Y sus formas más comunes —las inundaciones, los incendios, las sequías y la contaminación atmosférica— se han convertido en amenazas constantes.

Cada año, nuestra Comunitat sufre las consecuencias de estos eventos extremos. En otoño, una DANA puede convertir calles en ríos y sótanos en trampas. En verano, una chispa puede desatar incendios que devoran montañas y cultivos, afectando a pueblos enteros que ven alterado su medio ambiente y su paisaje forestal. En primavera, la ausencia prolongada de lluvia agrieta los campos y deja los embalses bajo mínimos. Y en los días sin viento, la contaminación se concentra y agrava problemas de salud en las ciudades. Estos fenómenos, antes esporádicos, cada vez son más frecuentes y extremos, dejándonos vulnerables ante las inclemencias de un clima cada vez más imprevisible.

Por este motivo, un grupo de científicos e investigadores han juntado sus conocimientos para actuar. No solo después de un desastre, sino antes de que siquiera se produzca.

EVER: una ciencia que escucha y anticipa

El resultado nace en 2022 y se llama EVER (Extreme eVEnts Affecting the Valencian Region). Su objetivo es claro: anticiparse a los fenómenos extremos más frecuentes de la Comunitat Valenciana —inundaciones, incendios, sequías y contaminación— y generar herramientas útiles para prevenirlos, reducir su impacto y salvar vidas.

Su mayor innovación no es su tecnología, sino su concepto: entender que todos estos eventos están conectados. Porque si una ola de calor precede una sequía, esa sequía favorece los incendios, y el humo de esos incendios empeora la calidad del aire, el suelo se seca y se erosiona y nos hace más vulnerables ante inundaciones descontroladas. No son amenazas aisladas. Son eslabones de una misma cadena que se repite con mayor frecuencia.

Para anticiparse a esta lógica, EVER funciona como un cuerpo en estado de alerta: con sensores repartidos por toda la Comunitat. Desde las montañas de Castellón hasta las huertas de Alicante, una red de torres meteorológicas, estaciones GNSS, ceilómetros y detectores de humedad y temperatura, recopila datos sobre el clima, el suelo y el aire a tiempo real.

Toda esta información se centraliza en una base de datos desarrollada por el CEAM —el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo—, donde se interpreta, se relaciona y se transforma en señales de alerta temprana. Desde allí, una herramienta llamada CEAMMEV permite visualizar sobre mapas interactivos los focos de riesgo: zonas con acumulación de estrés térmico, evolución de la sequía, calidad del aire por municipio o áreas con alta probabilidad de inundación.

Gracias a modelos de predicción e inteligencia artificial, estos datos se convierten en conocimiento útil para prevenir y anticipar con precisión los desastres que amenazan a la Comunitat Valenciana. Esta plataforma ya está en uso por técnicos ambientales y responsables municipales, que pueden tomar las medidas necesarias antes de que la emergencia se declare.

El conocimiento como cortafuegos… y como dique

EVER no se limita al análisis. Une disciplinas que antes trabajaban separadas. Mientras los climatólogos estudian la evolución de las DANAs, los ecólogos estudian la mortalidad de los pinares y evalúan la resiliencia de los ecosistemas frente al fuego y las sequías extremas. Los expertos en salud pública cruzan datos de calidad del aire con alertas sanitarias. Los ingenieros del territorio repiensan cauces, barrancos, drenajes y zonas urbanas vulnerables a las lluvias torrenciales. Y los urbanistas utilizan los resultados para repensar el diseño de los espacios donde el calor se acumula sin salida.

Todo este conocimiento se convierte en medidas concretas: estrategias de prevención de inundaciones, planes de reforestación adaptativa, gestión del agua en épocas de escasez, sistemas de alerta por contaminación, recomendaciones urbanas y, sobre todo, una nueva capacidad: ver el riesgo antes de que suceda.

 

Aprendiendo de la experiencia

Cada evento extremo retroalimenta el sistema. Los datos recogidos tras una DANA por ejemplo —litros por metro cuadrado, zonas anegadas, errores de evacuación— sirven para ajustar modelos. Lo mismo ocurre con incendios, sequías o episodios críticos de polución. El sistema aprende. Evoluciona.

Estos datos no solo se basan en los sensores y estudios climatológicos. A veces, se recogen de una simple conversación. Un técnico que describe cómo el agua se desbordó en su municipio, una doctora que alerta sobre un aumento de casos respiratorios en su centro sanitario, un agricultor que cuenta cómo su pozo se secó en marzo, o un grupo de senderistas que conversan sobre la sequedad o el descuido de las rutas. EVER transforma esas observaciones en datos, en predicciones, en acciones.

Porque anticipar no es solo prever. Es escuchar a nuestro ecosistema cuando habla, no solo cuando grita.

Una ciencia al servicio de nuestra Comunitat

EVER no es una base de datos aislada de la realidad. Es un sistema que se alimenta del territorio y trabaja para él. Sus mapas muestran valles que conocemos, pueblos que visitamos, campos en los que alguna vez hemos caminado.

Desde los barrancos agrietados del interior hasta los parques urbanos donde se concentra el calor, este proyecto ofrece herramientas para que la Comunitat Valenciana pueda luchar y prevenir los eventos extremos si se une el conocimiento con la acción.

No puede detener el cambio climático. Pero sí puede darnos una ventaja para defendernos y adaptarnos a él.

En este rincón del Mediterráneo donde el verano empieza antes y se va más tarde, donde el agua arrasa y el monte arde, la ciencia se ha puesto al servicio del entorno. No como un parche, sino como una forma de convivir con un futuro que ya no es hipotético.

Cuando la gota fría vuelva a caer como plomo, el aire se vuelva a cargar de electricidad o la tierra cruja bajo secos hierbajos, gracias a EVER, podremos anticiparnos a la catástrofe y tomar medidas antes de que la naturaleza se desate.

Porque el conocimiento —hecho de datos, modelos e intuiciones validadas por la experiencia— ya está aquí, y ha nacido, como tantas otras cosas poderosas, en nuestra tierra, donde el romero florece del barro y las cenizas.

 

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